Columna QR por José Martín Sámano
22 marzo 2022
José Martín Sámano
Noticias

Columna QR: Diario de la Resistencia

Este mes de marzo se cumplieron ya dos años de que el COVID-19 llegó a Quintana Roo. Muchos pensábamos en aquel entonces que al igual que en el 2009 con el AH1N1, sería cosa de aguantar unas cuantas semanas encerrados, sin comercios y sin turismo antes de volver a la normalidad.

Recuerdo incluso que en aquella pandemia, nuestro estado prácticamente salió limpio de fallecimientos y que muchos lo atribuyeron al clima caluroso que prevalece en esta región. “Así pasará con el Coronavirus”, -me dijo en entrevista un reconocido neumólogo que trabaja en un hospital privado de Cancún, quien en pocas palabras me aseguró no había de qué preocuparnos- ”...este bicho se va con la primavera...” Estaba muy equivocado. En un abrir y cerrar de ojos, el cubre bocas se volvió parte de nuestra indumentaria. Los hoteles se vaciaron, los aviones y cruceros dejaron de llegar. ¡Nos perdimos de la celebración de los 50 años de Cancún! Y antes de que nos cayera el veinte, la gente comenzó a enfermar y a morir. Al principio sólo personas ajenas a nuestro círculo cercano. Pero luego cada vez más cerca a nuestro alrededor. El miedo era real y de pronto no sabíamos a quién creerle y a quién hacerle caso.

¿Se acuerdan de aquellas noches como de película de terror con calles cerradas, las luces apagadas y apenas unos cuantos vehículos circulando? ¿De los hospitales saturados, la falta de oxígeno y medicinas, con el ulular de las ambulancias que sonaba por doquier? Y todos nos preguntábamos ¿hasta cuándo podremos aguantar sin fuentes de ingreso, sin escuelas, sin entretenimiento? Bueno, ¡hasta sin cerveza durante lo que pareció una eternidad! A estas alturas, muchos de los que aquí seguimos ya nos contagiamos de COVID una o más veces y muchos también ya nos hemos vacunado como debe ser. Claro que nos duelen sobre todo las ausencias de los que no resistieron y aún tenemos profundas heridas que seguir lamiendo.

No debemos olvidar pero tampoco podemos seguir en el pasado. Dos años después Quintana Roo y los quintanarroenses seguimos de pie. El turismo ha vuelto y al amparo del semáforo verde, con menores medidas de restricción, nuestra vida poco a poco vuelve a ser la misma de antes. La de antes de la terrible pandemia.

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