Se trata de una innovadora turbina submarina conocida como “Dragon 12”, un robot de 28 toneladas que literalmente “vuela” en el fondo del océano para generar electricidad.
Este impresionante dispositivo funciona como una cometa: está anclado al fondo marino y se mueve en forma de ocho, aprovechando la fuerza de las mareas para producir energía limpia.
Lo más sorprendente es que puede generar hasta 1.2 megavatios de electricidad, suficiente para abastecer comunidades, todo mientras se desplaza de manera constante gracias a las corrientes marinas.
Su diseño, inspirado en el vuelo, es lo que le da ese apodo de “loro robótico”, demostrando cómo la tecnología y la naturaleza pueden trabajar juntas.