La historia se volvió viral después de que medios internacionales documentaran cómo un ciudadano compró legalmente a un esclavo para poner fin a su sufrimiento y garantizarle derechos fundamentales.
La víctima, originaria de un país donde la esclavitud todavía existe, recibió apoyo para su reintegración social y acceso a educación y empleo.
Este caso genera conciencia sobre la persistencia de la esclavitud en el siglo XXI, recordando que la libertad y los derechos humanos siguen siendo temas urgentes a nivel global.