Lo que prometía ser una cena relajada en una cita triple se transformó en un video viral de internet, cuando tres mujeres decidieron documentar y compartir la peculiar experiencia de salir a comer con sus esposos, todos dedicados al fisicoculturismo, cuya obsesión por la precisión nutricional dejó boquiabiertos a los empleados del establecimiento y a miles de usuarios en plataformas digitales; todos los detalles, en TV Azteca Quintana Roo.
Ese es el MOMENTO VIRAL en el que los fisicoculturistas pedían su comida
El video muestra el momento en que los tres hombres, lejos de dejarse tentar por el menú convencional, comenzaron a interrogar al mesero con una serie de requisitos que rozaban lo clínico. La prioridad era clara: mantener su dieta estricta de fase de competición o mantenimiento, basada exclusivamente en pechuga de pollo y arroz blanco, sin rastro de aceites, sales o lácteos.
La interacción se volvió tensa y curiosa a la vez cuando uno de los atletas, buscando asegurar que su comida no fuera contaminada con grasa, utilizó un recurso desesperado: "Diles que solo quiero pechuga de pollo, nada de mantequilla; diles que soy alérgico a la mantequilla", sentenció de forma tajante.
El desafío para el personal del restaurante
La exigencia no se detuvo en los ingredientes. La cantidad exacta de proteína era vital para los comensales. Otro de los fisicoculturistas lanzó una pregunta que descolocó al personal: "¿Tienes báscula para pesar? Necesito exactamente 170 gramos de pollo sin aceite". Un tercero reforzó la petición solicitando una porción de 200 gramos, insistiendo en que debía ser específicamente pechuga.
Las esposas, quienes grababan la escena, mostraron una mezcla de incomodidad y resignación ante la disciplina inquebrantable de sus parejas. El contraste entre el ambiente festivo del lugar y la rigidez de los platos —completamente secos y pesados al momento— se convirtió en el punto focal del video.
Debate en redes sociales: ¿Pasión o trastorno?
El contenido ha generado miles de reacciones divididas. Mientras que algunos sectores de la comunidad fitness aplauden la determinación de los atletas por no romper su régimen ni siquiera en eventos sociales, otros usuarios critican lo que consideran una conducta obsesiva que dificulta la convivencia. Lo cierto es que el clip pone de relieve el nivel de sacrificio —y a veces incomodidad social— que exige el fisicoculturismo de alto rendimiento.
La tendencia del verano que dividió a las redes sociales
