Aunque se parecen muchísimo, no son lo mismo. De hecho, ambos pertenecen a la misma familia, pero tienen estilos de vida distintos. El salmón vive en el mar y viaja a los ríos para reproducirse, mientras que la trucha pasa casi toda su vida en agua dulce.
Otra diferencia clave es el tamaño, el salmón suele ser más grande y robusto, mientras que la trucha es más pequeña y delgada.
Y en sabor, también cambian, el salmón es más grasoso y tiene un sabor intenso, mientras que la trucha es más suave y ligera.