Este clásico de Japón se prepara con pan suave tipo shokupan, huevos cocidos y mayonesa japonesa para lograr una mezcla súper cremosa e irresistible.
Paso a paso
Algunos también le agregan mostaza, pimienta o un toque de leche para darle aún más sabor.
La clave está en aplastar bien los huevos y rellenar generosamente el pan para conseguir esa textura esponjosa que hace famoso al tamago sando. Perfecto para desayuno, lunch o una cena rápida.