Un riesgo oculto en el océano puede cambiarte la vida para siempre. En Azteca Quintana Roo te contamos acerca de la razón por la que nunca debes acercarte a un pez lobo, aunque esté muerto.
El pez lobo del Atlántico posee una mandíbula extremadamente poderosa, capaz de triturar conchas de crustáceos. En aguas frías, sus nervios y músculos permanecen activos durante minutos después de la muerte, conservando el reflejo de mordida. Decenas de pescadores han perdido dedos, manos o partes del brazo al manipular ejemplares que parecían inofensivos.
Este fenómeno, similar al de algunas serpientes o cocodrilos, se debe a la baja temperatura que retrasa la muerte celular. Un video viral ilustra con claridad cómo la cabeza cortada todavía puede cerrar sus fauces con fuerza devastadora.