Así lo hizo Louis Vuitton, que llevó su colección de alta joyería Mythica hasta Marrakech, usando el desierto de Agafay como un escenario espectacular.
Más que un desfile, fue toda una experiencia: piezas únicas con diamantes, esmeraldas y gemas rarísimas brillando bajo el atardecer, creando una vibra casi mágica.
La colección cuenta una historia poderosa sobre la feminidad y la autosuperación, convirtiendo cada joya en un símbolo de fuerza y elegancia.