Todos los días son nuestros nos mete en la vida de María y Emiliano, una pareja que, después de diez años juntos, decide separarse y no, no es tan simple como parece.
¿De qué se trata?
Desde una escena poderosa, una fiesta de disfraces donde ambos fingen ser algo que no son, incluso felices, comienza este viaje emocional lleno de nostalgia, dudas y verdades incómodas.
La historia explora el duelo amoroso, el desapego, la costumbre y esa pregunta que todos nos hacemos: ¿en qué momento dejamos de funcionar?
María, con el corazón en la mano, nos lleva por su proceso de reconstrucción, entre recuerdos, dolor y la búsqueda de sí misma.