Una contradicción sorprendente domina la era digital. En Azteca Quintana Roo te contamos acerca de la paradoja de las redes sociales: ¿por qué nos sentimos solos estando conectados?
Un estudio longitudinal liderado por James A. Roberts de la Universidad de Baylor analizó datos de casi 7 mil adultos durante nueve años. Los resultados revelan que tanto el uso pasivo (navegar sin interactuar) como el activo (publicar y comentar) predicen un aumento progresivo de la soledad. El tiempo en plataformas desplaza los encuentros cara a cara, fomenta la comparación social y genera una sensación de exclusión al ver vidas ajenas aparentemente perfectas.
Las redes sociales complementan, pero no sustituyen las relaciones reales, alimentando así la epidemia de soledad.