El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa y los signos suelen aparecer entre unos días y casi dos semanas después de la exposición.
Los síntomas más comunes incluyen fiebre alta, tos, secreción o congestión nasal, ojos rojos o irritados, y esas pequeñas manchas blancas dentro de la boca que a veces no relacionas con el sarampión. Después de eso aparece la erupción en la piel, que inicia en la cara y se extiende a todo el cuerpo.
Si lo ves venir temprano, como la fiebre, el malestar general y la tos seca, puedes consultar al médico y evitar otra transmisión.