En la Antártida, especialmente los pingüinos emperador, enfrentan temperaturas de hasta -24 grados y vientos intensos pero su secreto está en el trabajo en equipo.
Cuando llega una tormenta de nieve, los pingüinos se agrupan en enormes “bolas” llamadas huddles, pegándose unos a otros para conservar el calor.
Los del centro están más calientes, así que poco a poco todos se van turnando para que ninguno se congele.