Cuando los astronautas regresan a la Tierra, su cuerpo pasa por un shock brutal. Después de días en microgravedad, pierden masa muscular, fuerza y hasta el equilibrio.
Por eso, apenas aterrizan, reciben atención médica inmediata y comienzan un proceso de recuperación que incluye ejercicios, rehabilitación y monitoreo constante.
Incluso tareas simples como mantenerse de pie pueden ser difíciles, porque el cuerpo tiene que “reaprender” a vivir con gravedad.