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¡VIDA EN LA SELVA! Así eran los campamentos chicleros de Quintana Roo

Serpientes, paludismo y la temida “úlcera del chiclero” eran riesgos cotidianos para los trabajadores que extraían chicle en la selva de Quintana Roo durante la primera mitad del siglo XX.

La extracción de chicle dependía de los árboles de chicozapote.

Entre 1915 y mediados del siglo XX, decenas de campamentos chicleros se dispersaron por la selva de Quintana Roo, siguiendo el rastro de los árboles de chicozapote cuya resina se convertía en chicle.

Estos campamentos, también llamados “hatos”, se ubicaban a tres o cuatro leguas de distancia unos de otros y se desplazaban conforme se agotaban los zapotales cercanos, en un patrón de movilidad constante que definió la vida de miles de trabajadores. Te contamos los detalles en TV Azteca Quintana Roo.

Campamentos chicleros: origen, trabajo, riesgos y pueblos surgidos de los antiguos hatos

De acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los primeros chicleros llegaron a Quintana Roo hacia 1915, procedentes de Veracruz, Chiapas, Yucatán y Belice, en una época en que muchas de las zonas productivas de la selva aún estaban bajo control de comunidades mayas.

Campamentos chicleros: así era la vida en la selva de Quintana Roo
Campamentos chicleros: así era la vida en la selva de Quintana Roo Campamentos chicleros se desplazaban por la selva en busca de nuevos zapotales. Créditos: Quadratín | Edición.

Los riesgos de la extracción de chicle

La extracción de chicle implicaba trepar los árboles de chicozapote para realizar incisiones en forma de espiga, de las que escurría el látex hasta bolsas colgadas en el tronco.

El trabajo exponía a los chicleros a mordeduras de serpientes, paludismo y a la llamada “úlcera del chiclero”, una lesión producida por la picadura de una mosca en la oreja que podía dejar secuelas permanentes.

Las caídas desde gran altura al picar los árboles también representaban un riesgo constante y, en ocasiones, fatal.

De campamentos temporales a pueblos permanentes

Especialistas mencionan que muchos de estos hatos chicleros terminaron transformándose en poblaciones permanentes que sobrevivieron al paso de la selva, como Los Divorciados o Noh-Bec.

En 1935, la llegada del general Rafael E. Melgar como gobernador del Territorio impulsó el cooperativismo chiclero, con el objetivo de liberar a los trabajadores de los intermediarios que se quedaban con buena parte de las ganancias de la venta del producto.

De campamento en campamento: así vivían los chicleros en la selva de Quintana Roo

  • Los campamentos se ubicaban a tres o cuatro leguas de distancia entre sí, y se desplazaban al agotarse el recurso.
  • En 1929 había alrededor de 6 mil chicleros trabajando en la selva de Quintana Roo.
  • La “úlcera del chiclero” era producida por la picadura de una mosca durante las jornadas en la selva.
  • El general Rafael E. Melgar impulsó el cooperativismo chiclero en Quintana Roo a partir de 1935.

La vida en los campamentos chicleros

AspectoCaracterística
Distancia entre campamentos3 a 4 leguas
Origen de los primeros chiclerosVeracruz, Chiapas, Yucatán y Belice
Principales riesgosSerpientes, paludismo, úlcera del chiclero, caídas
Centros de recepción del chicleSanta Cruz de Bravo, Payo Obispo, Cozumel

Algunos de estos campamentos chicleros se transformaron con el tiempo en poblaciones permanentes del centro de Quintana Roo, como Los Divorciados y Noh-Bec.

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