Lo que durante años fue visto como una curiosidad turística en la antigua Hacienda Nápoles, hoy es una amenaza para la biodiversidad colombiana, pues Colombia indicó que los descendientes de los hipopótamos importados ilegalmente por Pablo Escobar se reprodujeron sin control, alcanzando una cifra que los expertos consideran inmanejable. Este 14 de abril, el Ministerio de Ambiente de Colombia puso sobre la mesa la opción que muchos temían: el sacrificio ético de gran parte de la manada. Todos los detalles, en TV Azteca Quintana Roo.
El fallo del plan de reubicación internacional de los hipopótamos
Hace meses, la esperanza estaba puesta en el traslado de más de 70 ejemplares de hipopótamos a santuarios en México e India. Sin embargo, los altos costos de transporte, que superaban los varios millones de dólares, y las estrictas regulaciones sanitarias internacionales frenaron en seco la iniciativa.
Asimismo, indicaron que ningún país ha mostrado la capacidad logística necesaria para recibir a estos animales de gran tamaño en el tiempo récord que exige la emergencia ambiental.
“Los Gobiernos de #India y de #México no han dado autorización como autoridad @CITES. Eso quiere decir que, aunque haya zoológicos o santuarios interesados, no se han dado los permisos de los países para avanzar con la translocación”, explicó. pic.twitter.com/nz38HGDC2X
— Ernesto Méndez (@ernesto_mendez) April 13, 2026
Un ecosistema al borde del colapso, indican
La presencia de los hipopótamos fuera de su hábitat natural en África ha alterado drásticamente el curso del río Magdalena. Al ser una especie invasora, desplazan a la fauna local como el manatí y alteran la composición del agua con sus desechos, lo que afecta directamente a los pescadores de la región. Además, los encuentros cercanos con comunidades humanas han aumentado, dejando un saldo de heridos que obliga a las autoridades a tomar decisiones drásticas.
"No es una decisión que queramos tomar, pero la ciencia nos indica que la esterilización y el traslado ya no son suficientes para el ritmo de crecimiento de la especie", señalaron fuentes cercanas al gobierno colombiano.
La propuesta ha dividido a la opinión pública internacional. Mientras grupos ambientalistas locales defienden la protección del ecosistema original de Colombia, organizaciones defensoras de los derechos animales exigen que se sigan buscando alternativas que no impliquen la muerte de los ejemplares.
