La obra pasó de un costo estimado de 20 mil millones a más de 60 mil millones de pesos, lo que generó cuestionamientos por su incremento presupuestal. Además, existen acusaciones de presunta corrupción y tráfico de influencias que involucran a personas cercanas a los hijos de López Obrador.
Entre los señalamientos destaca una conversación atribuida a Amílcar Olán y a Pedro Salazar Beltrán, primo de los López Obrador, en la que presuntamente hablan de “moches” para suministrar materiales de menor calidad a la establecida en las especificaciones.
El gobierno sostiene que la obra está bien hecha y atribuye los dos descarrilamientos, así como el accidente del año pasado y el movimiento irregular de dos unidades de carga, a errores humanos.
Tras los hechos de diciembre del año pasado, se pagaron indemnizaciones y la Fiscalía otorgó el perdón a los empleados acusados. dos de ellos estuvieron en prisión, uno se dio a la fuga y, posteriormente, todos fueron puestos en libertad.