La historia del Titanic volvió a acaparar la atención del mundo este sábado 18 de abril, luego de que un chaleco salvavidas, utilizado por la sobreviviente Laura Mabel Francatelli, fuera subastado en el condado de Wiltshire, al suroeste de Inglaterra, alcanzando la alta cifra de 906 mil 108 dólares. El evento, organizado por la casa de pujas Henry Aldridge & Son, superó por mucho el precio de salida inicial, que rondaba los 473 mil dólares. Todos los detalles, en TV Azteca Quintana Roo.
De la tragedia del hundimiento a la leyenda del Titanic
Lo que hace que esta prenda sea única en el mundo no es solo su procedencia, sino su estado y los detalles que contiene. El chaleco, fabricado con lona y relleno de corcho, cuenta con doce bolsillos y, lo más impactante, lleva los autógrafos de ocho sobrevivientes, incluida la propia Francatelli.
Laura Mabel Francatelli era una pasajera de primera clase que logró abordar el bote salvavidas número 1, uno de los primeros en dejar el barco tras el choque contra el iceberg. Un objeto con este nivel de procedencia es algo sumamente raro en el mercado de antigüedades náuticas; es, literalmente, un fragmento de la historia que se salvó del fondo del Atlántico.
De museos europeos a una colección privada en EU; ¿quién lo compró?
El comprador, cuya identidad permanece en el anonimato, realizó su puja vía telefónica desde los Estados Unidos. Antes de esta venta, el chaleco permaneció en manos de la familia Francatelli durante décadas, para luego ser adquirido por un coleccionista privado hace 20 años. Durante ese tiempo, la pieza fue prestada a diversos museos en Europa y Norteamérica, donde miles de personas pudieron observar de cerca este símbolo de supervivencia.
El legado del Titanic a 114 años de su trágico hundimiento
A más de un siglo de la fatídica medianoche del 14 de abril de 1912, donde mil 500 personas perdieron la vida, el legado del Titanic sigue moviendo fibras emocionales y económicas. Para los expertos, este tipo de ventas no solo representa una transacción financiera, sino la preservación de una memoria colectiva de una tragedia que modificó las leyes náuticas internacionales.
