Un instante de imprudencia en uno de los puntos más vigilados del mundo terminó en una movilización policial sin precedentes.
El influencer británico causó pánico colectivo al desenfundar una pistola de juguete frente al Big Ben este 6 de enero. Los sistemas de seguridad detectaron la amenaza de inmediato, desplegando unidades tácticas que lograron su arresto en cuestión de minutos.
Las autoridades locales recalcaron que estas acciones, lejos de ser bromas, representan un delito grave contra el orden público y la seguridad internacional.