Después de llevarse el Oscar a Mejor Actor por su papel en Sinners, el actor sorprendió a todos al festejar de la manera más sencilla posible.
En lugar de una fiesta lujosa, Jordan fue visto cerca del teatro de los premios en un In-N-Out Burger, rodeado de fans y con su estatuilla dorada en la mano.
Ahí pidió una hamburguesa y un batido, se tomó fotos con la gente y celebró su gran noche de una forma súper relajada. Una escena que rápidamente se volvió viral en redes.