Cuando lees, tu cerebro se pone en modo activo: reconoce palabras, entiende significados y conecta ideas. En pocas palabras, ¡lo estás ejercitando como si fuera un músculo!

Además, leer con frecuencia ayuda a tener mejor memoria. Recordar personajes, lugares y detalles hace que tu mente practique sin que te des cuenta.

Y la concentración también mejora: al meterte en la historia, tu atención se enfoca y dejas de distraerte tan fácil.

Leer no solo es un placer, también es una forma poderosa de fortalecer tu mente y mantenerla en forma.