Estados Unidos 'no olvida' y, mucho menos, deja pasar un ataque contra sus tropas, pues el pasado 16 de enero, en una operación quirúrgica en el noroeste de Siria, las fuerzas especiales estadounidenses le echaron el guante —de forma definitiva— a Bilal Hasan al-Jasim, un "pez gordo" vinculado tanto a Al Qaeda como al Estado Islámico (ISIS).
Al-Jasim no era cualquier objetivo; según el reporte oficial del CENTCOM, este sujeto fue el responsable directo de planear la emboscada que, en diciembre pasado, le arrebató la vida a dos militares estadounidenses y a un intérprete civil en la zona de Palmira.
Operación ‘Ojo de Halcón’: Fuego de precisión
La caída de este líder terrorista forma parte de la ambiciosa Operación ‘Hawkeye Strike’ (Ojo de Halcón). De acuerdo con el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, esta acción deja claro que no hay rincón en el mundo donde los enemigos de Washington puedan esconderse.
“No hay lugar seguro para aquellos que llevan a cabo o inspiran ataques contra ciudadanos estadounidenses. Los vamos a encontrar”, sentenció Cooper en un mensaje que resuena con fuerza en el Pentágono.
Hasta la fecha, bajo esta nueva fase de ataques, las fuerzas de EU han destruido más de 100 objetivos estratégicos utilizando municiones de precisión y han capturado a más de 300 operativos del ISIS en el último año. La consigna es clara: responder con toda la caballería a cada agresión.
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