En la tradición azteca, el Caimán, también conocido como Cipactli, simboliza el comienzo del calendario y el origen del Universo, ya que era considerado un ser poderoso y lleno de sabiduría.
Las personas nacidas bajo este signo suelen destacar por su confianza en sí mismas, su gran fuerza de voluntad y un carácter firme que las impulsa a perseguir sus objetivos.
Además, este signo está relacionado con Venus y con el dios Tonacatecuhtli, lo que refuerza su energía creadora y su capacidad para iniciar nuevos proyectos.