Para los aztecas, el caimán era un animal tan hábil que lo relacionaron con el inicio de su calendario y con el origen del Universo.
Este signo está asociado con Venus y el dios Tonacatecuhtli, y representa a personas con mucha confianza en sí mismas, fuerza de voluntad y carácter.
Eso sí, también pueden ser un poco ingenuas y definitivamente no son muy amigas de las tareas rutinarias.