Detrás de la dificultad del primer título de una franquicia icónica existía una razón que pocos jugadores conocían. Benson Rusell, exveterano de Naughty Dog que trabajó casi una década en los primeros tres Uncharted y en The Last of Us, reveló que el juego original contaba con un sistema de dificultad dinámico debido a que su duración era demasiado corta.
Según explicó, al saltar de PS2 a PS3, el equipo reescribió su tecnología desde cero, lo que generó retrasos y obligó a construir el juego alrededor de escenarios ya creados por los artistas. Al finalizar, notaron que la aventura duraba apenas cinco horas, por lo que implementaron un sistema que aumentaba la dificultad si el jugador avanzaba demasiado rápido, basado únicamente en el tiempo de finalización de cada combate.
En Uncharted 2 y 3, el sistema fue ajustado para medir la habilidad real del jugador, con juegos de mayor duración.










