El Hanal Pixán es una tradición muy antigua, pero no se ha mantenido igual. En Yucatán se vive hoy de formas distintas, incluso dentro de un mismo municipio.
Un momento clave fue 1995, cuando se estableció de manera oficial el nombre maya. Ese año se hizo la primera muestra de altares en la Plaza Grande de Mérida. Después, escuelas, restaurantes y hoteles comenzaron a montar sus propios altares, incluso como concursos. Esto llevó a incluir elementos ajenos a la práctica cultural para hacerlos más vistosos, pero menos auténticos. También se multiplicaron los festivales, como “La muerte en escena”, “Delirio teatral” y los “Paseos de las Ánimas”.
Otra influencia es el centro del país. El pan de muerto no es propio de la región, pero cada vez más familias lo ponen en su altar, igual que los dulces en forma de calavera. Y desde hace algunos años se suma el Halloween: los niños se disfrazan y piden dulces, algo que nunca había existido en Yucatán.
Aun así, no hay una sola regla, y mucho depende del sentimiento y la creencia de cada familia.














