La Organización Meteorológica Mundial lanzó una alerta: el fenómeno podría evolucionar rápidamente a un episodio fuerte entre julio y septiembre, aumentando el riesgo de olas de calor, sequías, lluvias intensas e inundaciones en distintas partes del mundo.
Además, los expertos prevén que el calentamiento del océano Pacífico continúe durante los próximos meses, elevando la probabilidad de eventos climáticos extremos.