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¡Una montaña que “llora”! La leyenda detrás de las cascadas de los Cerros de Mavicure en Colombia

Cuando llueve, las paredes de estas enormes formaciones rocosas se cubren de cascadas temporales que la tradición indígena relaciona con las lágrimas de la princesa Inírida.

¡Un paisaje donde la lluvia y una antigua leyenda se encuentran! En el departamento de Guainía, Colombia, los Cerros de Mavicure ofrecen un espectáculo natural: durante las lluvias, el agua desciende por sus paredes de piedra y dibuja cascadas que hacen parecer que las montañas están llorando.

Este escenario también forma parte de la tradición del pueblo indígena puinave, que vincula los cerros con la historia de la princesa Inírida y la flor que lleva su nombre. Aquí te contamos qué hay detrás de este paisaje.

¿Dónde están los Cerros de Mavicure?

Los Cerros de Mavicure, también conocidos como Mavecure, se encuentran a orillas del río Inírida, en el sureste de Colombia. El conjunto está integrado por tres grandes formaciones rocosas: Mavicure, Mono y Pajarito, que sobresalen entre la vegetación de la región.

Estos cerros forman parte del Escudo Guayanés y tienen un significado especial para las comunidades indígenas del territorio, más allá de su atractivo como paisaje.

¿Qué cuenta la leyenda de la princesa Inírida?

Existen distintas versiones de la historia. Una de ellas relata que un pretendiente intentó conquistar a la joven mediante un brebaje preparado con puzana, una planta de los cerros. Sin embargo, la mezcla alteró a la princesa, quien terminó buscando refugio en el cerro Pajarito.

Un relato recogido por Canal Trece cuenta que la joven permaneció dentro de esta montaña, desde donde protege los secretos del pueblo puinave. Al cantar, deja caer hilos de agua vinculados con el nacimiento de la flor de Inírida. Otras versiones identifican las cascadas como las lágrimas de la princesa.

¿Por qué parece que las montañas lloran cuando llueve?

Durante las lluvias intensas, el agua escurre por las superficies rocosas y forma cascadas temporales. Las corrientes destacan sobre la piedra oscura y crean el efecto visual de largas lágrimas que recorren las laderas. Conforme disminuye la lluvia, los hilos de agua se reducen hasta desaparecer.

Así, un fenómeno natural se entrelaza con una historia transmitida entre generaciones: para la tradición que acompaña a estos cerros, cada caída de agua guarda la memoria de la princesa Inírida.

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