La creadora de contenido atravesaba una crisis existencial y salió con ropa cómoda: una playera holgada, pantalones amplios y chanclas.
Al entrar al supermercado, escuchó por el altavoz un anuncio que decía “atención en línea blanca”, justo cuando ella y su acompañante eran las únicas personas en esa sección. Interpretó el mensaje como una señal de desconfianza hacia su outfit.
Entre lágrimas relató el incidente, aunque después lo tomó con humor y reconoció que comprendía la posible percepción de los empleados.