Para promocionar su nuevo thriller, La última casa, Netflix colocó a un actor dentro de un espectacular a unos nueve metros de altura, sobre Sunset Boulevard, en Los Ángeles.
Durante tres días, el hombre simuló estar atrapado: comía, leía y hasta se comunicaba con la gente mediante una pizarra.
La idea es recrear el aislamiento de la película, donde una familia queda misteriosamente encerrada en su propia casa.
Netflix definitivamente sabe cómo llamar la atención.