Este caso se viralizó cuando la afectada, identificada como Macarena Saupe, compartió su testimonio en internet tras someterse a una sesión de micropigmentación facial.
En lugar del efecto deseado, terminó con marcas irregulares y manchas oscuras debido a una mala praxis en el tratamiento estético. La protagonista denunció públicamente el impacto emocional y laboral que enfrentó, generando un intenso debate internacional sobre la importancia de verificar la certificación de los especialistas antes de realizarse cualquier modificación corporal permanente en la actualidad.