Antes de enviarlo a otro planeta, su nuevo prototipo de rover tuvo que enfrentarse a un desafío muy terrestre: el desierto.
El vehículo fue probado en el desierto de California, un terreno con condiciones muy parecidas a las que podría encontrar en la Luna o Marte. Estas pruebas permiten a los ingenieros evaluar su movilidad, resistencia y capacidad para superar obstáculos en superficies extremas, además de poner a prueba los sistemas que ayudarán en futuras misiones de exploración espacial.
Cada recorrido acerca a la NASA un paso más a desarrollar rovers más seguros, inteligentes y preparados para descubrir nuevos mundos.