Para los aztecas, la serpiente representaba las fuerzas de la tierra y el agua, elementos relacionados con la transformación, la abundancia y la vida. Este signo está regido por el planeta Saturno y vinculado a la diosa de las aguas, Chalchiúhtlicue.
Las personas nacidas bajo el signo de Cóatl suelen destacar por ser previsores y estrategas. Rara vez actúan sin pensar, ya que les gusta anticiparse a los acontecimientos y tener todo bajo control.
Además, poseen un gran magnetismo personal. Son seductores por naturaleza y saben cómo atraer a los demás con su carisma y seguridad. Sin embargo, también pueden mostrar un lado caprichoso, cambiando de opinión o buscando siempre aquello que despierte su interés.