Para los antiguos aztecas, el Océlotl era la encarnación del Sol, símbolo de poder, fuerza y autoridad. Por eso, quienes nacen bajo el signo de Océlotl llevan consigo una energía intensa, decidida y difícil de ignorar.
Regido por Saturno y vinculado con la diosa Tlazoltéotl, este signo representa a personas aventureras, audaces y destinadas a destacar. Son líderes naturales, seguros de sí mismos, ambiciosos y orgullosos, que no suelen conformarse con ocupar un segundo lugar.
En el amor, pueden enamorarse con facilidad y vivir sus sentimientos con mucha intensidad. Sin embargo, hay algo que deben cuidar: no son fáciles de convencer cuando alguien los decepciona.














