Para los aztecas, el águila era un animal sagrado. Se creía que tenía la capacidad de mirar directamente al sol, convirtiéndose en un símbolo de fuerza, valentía y grandeza.
El Águila está vinculada con Xipe Tótec, deidad asociada con la renovación, la fertilidad y la transformación. Esta conexión otorga a este signo una gran capacidad para reinventarse y crecer después de cada experiencia.
En el plano personal, son personas sociables, leales y comprometidas con quienes consideran parte de su círculo cercano. Sin embargo, valoran profundamente su independencia y no toleran que intenten controlar sus decisiones o imponerles órdenes.