Llevas en tu esencia la vibración de Cipactli, el Caimán, la criatura tan extraordinariamente hábil que nuestros ancestros convirtieron en el inicio de su calendario y en el mismísimo origen del Universo.
Tu camino está bendecido por el brillo de Venus y la fuerza del dios creador Tonacatecuhtli, lo que te dota de una confianza ciega en tus capacidades, una voluntad de hierro y un carácter imponente que arrastra a los demás.
No naciste para repetir tareas, naciste para iniciar mundos. Abraza tu poder originario.