¿Has levantado la mirada para ver un cielo aborregado o nubes aborregadas que parecen de algodón? Es normal que te preguntes si esto es un mal augurio, la predicción de un sismo o algún cambio fuerte en el clima, por ello en TV Azteca Quintana Roo te contaremos lo que significa y porque hay tantas teorías de lo que puede suceder.
Este fenómeno, también conocido como altocúmulos, genera curiosidad y algunas creencias populares lo asocian con desastres. En los últimos días, la aparición de formaciones nubosas singulares ha acaparado la atención de miles de usuarios en internet, generando dudas, mitos y una gran cantidad de preguntas sobre si este espectáculo visual guarda alguna relación directa con los movimientos telúricos o si se trata de un evento puramente meteorológico.
¿Qué son las nubes aborregadas?
Las nubes aborregadas, o altocúmulos, son formaciones blancas o grises que se ven como montones de algodón o escamas de pez repartidas por el cielo. Según el Atlas Internacional de Nubes, el término “alto” se refiere a su altura y “cúmulo” a la acumulación. Se ubican entre 2 y 6 kilómetros sobre el nivel del suelo y pueden extenderse por cientos de kilómetros cuadrados.
Están compuestas por agua y hielo. Su aspecto característico de “cielo aborregado” aparece cuando una masa de aire se eleva y se condensa en niveles medios de la atmósfera.
No se trata de algo raro ni sobrenatural: es un tipo de nube completamente natural y documentada por la meteorología.
¿El cielo aborregado significa que habrá un sismo?
No. Aunque algunas creencias populares dicen que el cielo aborregado es un mal augurio o una señal de que se acerca un terremoto, un tsunami u otro desastre natural, no existe evidencia científica que respalde esta idea. Estudios, entre ellos los de la Unión Europea de Geociencias, confirman que no hay ninguna relación entre los altocúmulos y la actividad sísmica.
En zonas sísmicas de México es fácil que surjan estas supersticiones, pero las nubes aborregadas no predicen sismos.
Los sismos se miden y se alertan con instrumentos especializados, no con la forma de las nubes. Las creencias populares se han distorsionado con el tiempo, pero la ciencia es clara: no hay conexión.
¿Qué provoca el cielo aborregado?
El cielo aborregado se forma cuando una gran masa de aire es forzada a subir por un sistema frontal y se condensa a alturas medias. Este proceso genera los altocúmulos. En temporada invernal suele indicar la llegada de un frente frío y un cambio de temperatura. En épocas más cálidas puede anticipar lluvias o tormentas.
También existe una variante llamada nube lenticular, que adopta forma de disco y a veces se confunde con “humo” de OVNIs, pero igualmente tiene una explicación atmosférica sencilla.
En resumen, el fenómeno ocurre cuando las condiciones de temperatura, humedad y movimiento del aire se alinean. No es causado por actividad sísmica ni por nada extraordinario: es meteorología pura.











