Una construcción con figuras de gárgolas y criaturas con cuernos ha generado mitos entre los habitantes de una zona fronteriza. Ubicado en el kilómetro 60 de la carretera Ensenada-Tijuana, en Baja California, el conocido “castillo del diablo” pertenece a Tony Wells, un estadounidense nacionalizado mexicano que lleva siete años construyéndolo en el poblado de La Misión.
Wells explicó que el estilo gótico de su esposa, Britney Stevenson, inspiró la decoración, que incluye armaduras, espadas y una cama que perteneció a Elvis Presley, adquirida en subasta. La figura principal de la fachada, con cuernos y rostro enrojecido, está inspirada en el propio dueño, acompañada de esculturas de Drácula, así como de Zeus y Poseidón.
El proyecto, que ha costado alrededor de 2 millones de dólares, cuenta con más de 1,000 estatuas y aún no está terminado, aunque Wells planea abrirlo al público próximamente.