Detrás de pedidos extraños de libros antiguos se ocultaba un plan a gran escala relacionado con el entrenamiento de la inteligencia artificial. En Badalona, España, el librero Marçal Font, de la Librería Fénix, notó patrones inusuales en compras provenientes de Canadá y Alemania, lo que lo llevó a investigar junto a Xavier Vinaixa, director técnico de Sorensen.ai.
La investigación reveló la existencia del “Proyecto Panamá", un documento filtrado y publicado por The Washington Post, en el que Anthropic describía un plan para escanear de forma destructiva libros del mundo, cortando el lomo de los ejemplares para digitalizarlos en escáneres industriales de alta velocidad.
Según Maximiliano Firtman, autor que participó en una demanda colectiva contra la empresa, esta práctica busca alimentar a los modelos de lenguaje una vez agotadas otras fuentes digitales. El proceso generó debate sobre la conservación del patrimonio literario.