Una consola de videojuegos de tamaño descomunal fue instalada en Times Square, Nueva York, como promoción de la película Street Fighter. La enorme estructura permitió que artistas reales realizaran combates en vivo, simulando las peleas del icónico videojuego.
El video muestra a los luchadores enfrentándose frente a la gigantesca pantalla mientras cientos de personas observaban el espectáculo en una de las zonas más transitadas del mundo.
Esta activación creativa combina entretenimiento interactivo con acción real, generando gran expectativa por el estreno de la cinta. El evento se convirtió rápidamente en uno de los atractivos más llamativos de Times Square.