El Cinturón de Fuego del Pacífico es la zona geológica más activa del planeta y México se encuentra justo en su trayectoria. Debido a esta ubicación, algunas ciudades mexicanas se encuentran cerca de fallas y zonas de subducción donde ocurren movimientos de las placas tectónicas y en TV Azteca Quintana Roo te compartimos los detalles.
Aunque estar dentro o cerca del Cinturón de Fuego del Pacífico no significa que una ciudad vaya a sufrir un terremoto, sí implica una mayor exposición a fenómenos sísmicos. Pero, ¿qué es exactamente el Cinturón de Fuego y por qué estas ciudades tienen una mayor exposición a los sismos?
Estas son las ciudades mexicanas en riesgo por el "Cinturón de Fuego del Pacífico"
México tiene varias ciudades ubicadas exactamente sobre o muy cerca de la frontera tectónica y a continuación te presentamos las 7 ciudades más expuestas al Cinturón de Fuego del Pacífico, ordenadas de norte a sur, con los riesgos específicos que enfrentan sus habitantes:
- Tijuana, Baja California: Situada en la frontera política y tectónica entre las placas del Pacífico y Norteamérica, Tijuana se encuentra a unos 150 kilómetros de la Falla de San Andrés. Sus más de 2 millones de habitantes conviven con microsismos frecuentes.
- Mexicali, Baja California: Ubicada en una depresión geológica rodeada de fallas activas ligadas al sistema de San Andrés, Mexicali sufrió en 2010 un terremoto de magnitud 7.2. Su suelo arcilloso amplifica las ondas sísmicas, lo que la convierte en un punto de monitoreo constante.
- Puerto Vallarta, Jalisco: Este destino turístico se asienta sobre la trinchera de subducción donde las placas de Rivera y Cocos se hunden bajo la Norteamericana. La fricción costera genera actividad sísmica regular.
- Manzanillo, Colima: Puerto comercial estratégico que enfrenta una doble amenaza: se localiza a solo 80 kilómetros del Volcán de Colima (conocido como el “Volcán de Fuego”) y su litoral tiene antecedentes de tsunamis locales generados por sismos de subducción históricos. La combinación de riesgo volcánico y sísmico la coloca entre las ciudades más expuestas.
- Lázaro Cárdenas, Michoacán: Nodo industrial clave donde la placa de Cocos se introduce bajo la Norteamericana a una de las velocidades más altas del país. Fue zona de influencia del devastador terremoto de 1985 y hoy cuenta con sistemas avanzados de alerta sísmica temprana para proteger su infraestructura portuaria y a su población.
- Acapulco, Guerrero: Situado en una de las zonas sísmicas más críticas de México. Aquí la placa de Cocos se subduce en un ángulo pronunciado, liberando energía de magnitud superior a 7.0 de forma recurrente, como ocurrió en 2021. El turismo masivo exige estrictos planes de evacuación y protocolos ante posibles tsunamis.
- Salina Cruz, Oaxaca: Considerada la “puerta sur” del Cinturón de Fuego en territorio mexicano. La región forma parte de una de las zonas con mayor actividad sísmica de México y está relacionada con la interacción de la placa de Cocos con la placa Norteamericana. Uno de los antecedentes más importantes ocurrió el 7 de septiembre de 2017, cuando un terremoto de magnitud 8.2 tuvo su epicentro frente a las costas de Chiapas y produjo afectaciones importantes en Oaxaca y otras entidades.
¿Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico?
El Cinturón de Fuego del Pacífico —también conocido como el Anillo de Fuego— es una gigantesca franja en forma de herradura que se extiende a lo largo de aproximadamente 40,000 kilómetros alrededor de las costas del Océano Pacífico.
Esta región abarca los límites de múltiples placas tectónicas fundamentales, como la Placa del Pacífico, la Placa de Cocos, la Placa de Nazca, la Placa Norteamericana y la Placa Filipina.
Su importancia radica en que concentra aproximadamente el 90% de todos los sismos del mundo y alberga cerca del 75% de los volcanes activos del planeta. Este fenómeno geológico ocurre porque las placas tectónicas del fondo marino chocan de manera constante con las masas continentales, introduciéndose por debajo de ellas en un proceso físico conocido como subducción. Dicha fricción y acumulación masiva de energía es la responsable de la constante actividad telúrica y volcánica que caracteriza a los países y estados que integran esta franja geográfica.
En el caso de México, la placa de Cocos y la de Rivera se hunden bajo la placa de Norteamérica a lo largo de la costa del Pacífico. Ese proceso de subducción libera enormes cantidades de energía en forma de terremotos y alimenta la formación de volcanes.
México ocupa un “asiento de primera fila” en este coloso geológico. Desde Baja California hasta Chiapas, el territorio nacional registra sismos diarios, algunos de magnitud superior a 7.0, y alberga volcanes activos como el Volcán de Colima.
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