El régimen talibán les prohíbe estudiar después de los 12 años, trabajar, salir de casa sin un hombre que las acompañe e incluso mostrar su rostro o que su voz sea escuchada en público.
Muchas también se quedan sin atención médica porque no pueden ser atendidas por médicos hombres y casi no quedan doctoras.
La ONU y organizaciones de derechos humanos han documentado esta crisis que mantiene a millones de mujeres sin libertades básicas.