Las olas alcanzaron alrededor de tres metros de altura y avanzaron con fuerza sobre la playa. El paso de Marie por el Pacífico generó condiciones peligrosas en el mar y corrientes capaces de poner en riesgo a quienes se acercaran al agua.
La marejada también causó daños en la zona costera de Long Beach y obligó a evacuar temporalmente algunas viviendas. Marie no tocó tierra en California, pero sus efectos sí se sintieron en sus playas.














