La temporada de huracanes 2026 en el Atlántico está sorprendiendo a todos, pues por primera vez en más de tres décadas, el mes de septiembre, que suele ser el de mayor actividad ciclónica, cerró sin la formación de un solo huracán. En TV Azteca Quintana Roo te contamos más detalles.
¿Por qué no se formaron huracanes en el Atlántico durante septiembre de 2026?
Según especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, la ausencia de huracanes en el Atlántico responde a condiciones excepcionales.
Los expertos explicaron que no existe una sola causa detrás de esta tranquilidad, pues aunque el océano mantiene temperaturas superficiales cercanas o superiores a los 26.5 °C, la atmósfera no está cooperando.
Se formaron tormentas tropicales, pero la estructura de estas se desorganizó antes de alcanzar la categoría de huracán. Este comportamiento no se veía desde hace más de 30 años y convierte a la temporada actual en una verdadera anomalía histórica.
¿Cómo actúa El Niño para frenar la formación de huracanes?
El fenómeno de El Niño ya se encuentra establecido y continúa intensificándose. Su principal efecto en la cuenca del Atlántico es aumentar la cizalladura vertical del viento.
Este término describe el cambio de velocidad y dirección de los vientos conforme se asciende en la atmósfera. Cuando la cizalladura es intensa, “desarma” la estructura vertical de una tormenta, impidiendo que el aire caliente y húmedo ascienda de forma ordenada y se convierta en un huracán organizado.
Aunque las aguas del Atlántico, el Caribe y el Golfo de México estén lo suficientemente cálidas, la atmósfera modificada por El Niño no permite el desarrollo pleno de los sistemas.
¿Qué otros fenómenos además de El Niño bloquean los huracanes en el Atlántico?
Además del Niño, los investigadores están prestando especial atención a la Oscilación Cuasi-Bienal (conocida como QBO). Se trata de un ciclo natural de los vientos en la estratósfera tropical que alterna entre fases del este y del oeste aproximadamente cada 24 a 30 meses y que modifica patrones de circulación atmosférica a gran escala.
Aunque la relación entre la QBO y la actividad de huracanes no es constante ni lineal, los expertos coinciden en que la combinación actual de El Niño, alta cizalladura vertical del viento y la fase presente de la Oscilación Cuasi-Bienal está creando un “escudo” atmosférico que frena el desarrollo de estos sistemas.