Una comunidad rural se distingue tradicionalmente de una urbana por su baja densidad de población, la dependencia de actividades primarias como la agricultura, la propiedad colectiva de la tierra a través de la figura del ejido, y una organización social basada en lazos comunitarios y de parentesco.
El avance del desarrollo urbano rural en la Península de Yucatán ha puesto a prueba, en las últimas dos décadas, esa forma de vida, conforme la mancha urbana y los proyectos inmobiliarios se extienden hacia territorios antes dedicados a la milpa y la ganadería. Te contamos los detalles en TV Azteca Quintana Roo.

De acuerdo con el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, la superficie urbana de la Península de Yucatán pasó de 27 mil hectáreas en 1990 a 75 mil hectáreas en años recientes, un crecimiento que en municipios como Mérida ha avanzado directamente sobre ejidos como Caucel, Chuburná y Kanasín.
Privatización de ejidos: el mecanismo detrás del cambio
El principal mecanismo documentado detrás de este proceso es la privatización de ejidos, facilitada desde la década de 1990 por el Programa de Certificación de Derechos Ejidales (Procede), que permitió parcelar y vender tierras antes bajo propiedad colectiva.
Solo en Quintana Roo, entre 2010 y 2019 se registraron 3,880 parcelas ejidales que adoptaron el dominio pleno, equivalentes a más de 46 mil hectáreas, de acuerdo con especialistas en la materia.
Casos documentados por organizaciones civiles señalan compras de tierra ejidal a precios muy por debajo de su valor de mercado posterior, como el que refiere el pago de 14 pesos por metro cuadrado a ejidatarios de Tikuch, Yucatán, en un proceso de expropiación.
Lo que cambia en la vida cotidiana de una comunidad rural
Los estudios consultados coinciden en varios cambios documentados: el paso de una economía de autoconsumo (milpa, ganadería menor) a una economía de jornales y empleos turísticos o de la construcción; la migración de la población masculina joven hacia los polos de desarrollo; y la sustitución gradual de la lengua maya por el español entre las generaciones más jóvenes, escolarizadas en un entorno urbano.
De 27 mil a 75 mil hectáreas: así avanzó la mancha urbana en la Península
- La superficie urbana de la Península de Yucatán casi se triplicó entre 1990 y años recientes (de 27 mil a 75 mil hectáreas).
- En Quintana Roo, 3,880 parcelas ejidales adoptaron el dominio pleno entre 2010 y 2019.
- El ejido de Chablekal, al norte de Mérida, ha vendido más del 70% de sus tierras a desarrolladores inmobiliarios.
- Representantes de comités ejidales de la zona maya han declarado no oponerse al desarrollo, sino exigir ser reconocidos como propietarios de la tierra en la toma de decisiones.
Comunidad rural frente a comunidad urbana: rasgos documentados
| Aspecto | Comunidad rural tradicional | Zona de expansión urbana/turística |
|---|---|---|
| Propiedad de la tierra | Colectiva (ejido) | Privatizada (dominio pleno) |
| Actividad económica principal | Milpa, ganadería, autoconsumo | Turismo, construcción, servicios |
| Lengua predominante | Maya, con bilingüismo | Español, con presencia de inglés |
| Organización social | Comunitaria y de parentesco | Individualizada, laboral |
Los datos documentados muestran tanto el crecimiento de la mancha urbana sobre tierras antes ejidales como los mecanismos gubernamentales que buscan formalizar la relación entre comunidades y desarrollo turístico.














