En Europa, el común denominador de las protestas es la inseguridad económica: estudiar, trabajar y pagar impuestos no garantiza vivir mejor.
También hay críticas contra el movimiento por exigir un Estado benefactor que les dé todo. Esto representa un callejón sin salida, porque ningún gobierno es capaz de pagar todo eso, por rico que sea. Tampoco ningún gobierno es capaz de resolverle la vida a todo mundo. Una lección que debemos atender en México.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sumó a las críticas y acusó a los globalistas de izquierda de las crisis actuales. Dice que pronto París será una ciudad musulmana.














