Esta temporada de huracanes podría tener ciclones de alta peligrosidad, ya que expertos revelaron que estaría relacionado con el Calentamiento Global; este 13 de abril de 2026, la comunidad científica ha emitido una nueva alerta, pues está alterando de forma drástica el comportamiento de los huracanes en el Océano Atlántico, haciéndolos no solo más intensos, sino también más erráticos y capaces de llegar a zonas donde antes era impensable ver un ciclón de gran magnitud. TV Azteca Quintana Roo te trae detalles.
El océano como combustible para tormentas extremas, revela estudio
La clave de este fenómeno reside en la temperatura de la superficie del mar, pues
eEl agua cálida actúa como el combustible principal para un sistema tropical; a mayor temperatura, mayor es la energía que el huracán puede absorber. Lo que preocupa a los expertos en este 2026 es que las anomalías térmicas en el Atlántico Norte han alcanzado niveles récord, lo que facilita que tormentas menores se conviertan en huracanes de categoría 4 o 5 en cuestión de horas.
Este proceso, conocido como intensificación rápida, deja poco margen de maniobra para las autoridades y la población civil, transformando la prevención en un reto logístico sin precedentes.
Zonas en riesgo: Los huracanes ganan terreno, informan
Pero el problema no es solo la fuerza, sino el alcance. Debido al calentamiento de las corrientes marinas, los huracanes están logrando mantener su estructura y potencia mientras se desplazan hacia el norte. Esto significa que regiones que históricamente no sufrían el impacto directo de estos sistemas ahora deben prepararse para enfrentar inundaciones, marejadas ciclónicas y vientos huracanados.
La verdad es que el mapa de riesgo se ha expandido. Ya no solo se habla del Caribe o el Golfo de México; la trayectoria de los sistemas actuales muestra una tendencia a afectar costas que carecen de la infraestructura necesaria para resistir tales embates.
Para este año, la recomendación de los organismos internacionales es clara: la resiliencia urbana debe ser la prioridad. La inversión en sistemas de alerta temprana y la actualización de los protocolos de evacuación son vitales para salvar vidas.
